La memoria de los seres perdidos Miércoles, Jun 13 2007 

¿Saben? Dentro de todo el ajetreo pude encontrar un poco de tiempo para leer una que otra cosirijilla. Uno de esos libros fue “El caballero de la armadura oxidada”, que si bien no lo encontré tan malo (odié el final), aprendí varias cosas sobre la conducta humana, y por supuesto, lo que eso conlleva, de mí. Puesto que claro, pese a lo que digan algunos, soy humano.

Bueno, la cosa es que luego de leer este libro una muy buena amiga que yo se que leer esto, y mi fotolog, y de seguro le prestará especial atención a este pequeño texto, y que por favor postee! paso le dato, en mi fotolog tenga alguien que postea como visitante, y de verdad me intriga saber quien es. Es casi como tener una admiradora secreta. Err… bueno, mucha imaginación, peor de que he tenido buenos comentarios de ella me alegra el corazón. también en MSN me agregó una persona de ascendencia gitana, y me expresó alguna de sus ideas. Siento que he trascendido.

Atención, seres copiadores y pegadores, lo que sigue puede servirles en un control de lectura. Sin embargo evito ser específico para no alentar la flojera y hacer spoiler.

Y bien, “la memoria de los seres perdidos”…. de el popular autor por obligación de él o la profe de castellano (para mi ella, a quien estimo mucho) Jordi Sierra i Fabra, que escribe sobre adolescentes y su mundo (debería decir nuestro, pero no he vivido muchas de las cosas que relata). la cosa es que me gustó bastante, hasta que se calló en el final. Sin embargo, hace de la trama, que me llega hasta el alma, por mis vínculos con el pasado.

Trata de una joven, de 19 años (nacida en Argentina, vive en España), que por supuesto tiene novio… si no, no sería Sierra y Fabra. Que trabaja en una ONG (Organización No Gubernamental) y tiene un padre que tiene un negocio de transporte, su madre ama de hogar y su hermana de 16. La cosa es que ve repetidas veces a una mujer, que le pide hablar con ella. Contándole de como la hermana de esta mujer, fue prisionera política, contando al esposa de la prisionera y un hermano. Resulta que en Argentina, ese periodo que ellos recuerdan como el 76. Para nosotros el fatídico, fascista, y frío 73. Y de como esta mujer había tenido una hija estando esposada, y sido torturada antes y después del parto.

Esta mujer le dice que la hija es ella (la protagonista) Ella la trata de loca al principio.

. Y yo quedé como “waaaa!” ¿Este weon escribe este tipo de literatura? ¿Qué pasó con las cosas semi-romanticonas, problemas de anorexia y sueños de juventud? Y de ahí no pude parar de doler. La protagonista busca y busca, información y le llegan de tres fuentes, un compañero de trabajo, la misma mujer y su familia. El primero le asa antecedentes históricos que dan una contextualización a lo que pasó en argentina, es medio tedioso si no te gusta, o si conoces del 73 y te aburre o sigues “a mi General ” (como odio esa expresión, si quieres llamarle así, métete al ejército y revive balas por tu país. A ver si quieres seguir llamándole “mi general”). La mujer le pasó todos los detalles de la desaparición de su hermana.

Con su familia fue mas complejo, su abuela le dijo que u madre jamás le dijo que estaba embarazada y las razones fueron para que no se complicara tanto, dinero, clima político, etc… Pero después junto con su novio revisan a escondidas las cosas de su padre. con fotos de su boda, el de uniforme y la iglesia llena de militares. Y un papel diciendo que su madre era estéril. Por lo tanto, ella no podía ser su hija, y su hermana de 16, tampoco. Las dos habían nacido de presos políticos. Y peor aún…

Chan, Chan, Chan…

Su aquel a que llamaba padre, era uno de los importantes, que había torturado a su madre biológica…

Y yo… quedé mudo. bueno, ni que leyera en voz alta.

Excelente trama, final no muy bueno, preferí mas llanto y parafernalia, fue como si quería terminarlo antes. Eso pues, leándlo, ojeenlo… es muy bueno. Muestra las repercusiones de las decisiones de aquellos que no asimilaban una idea diferente ala de ellos, y de como por la fuerza, aplacaban vidas de personas que querían surgir y crían en al esperanza de un sistema que EEUU, y el capitalismo están destruyendo.

PD. quiero ver SICKO, de Michel Moore, está en Francia, y EEUU lo quiere juzgar por romper el embargo a Cuba al llevar 6 hedidos del 9-11 (fecha polémica nacional e internacional) por tratamiento. Por cierto, un cubano se rió de M. Moore cuando preguntó por el costo de os tratamientos (ellos están mejor según se).

El Libro Sin Nombre - Libro VI - “El libro sin Nombre” Miércoles, Jun 13 2007 

Para quienes aportaron con buenas, malas e inclasificables experiencias en mi vida. Sepan que lo que reí y sufrí no fue una perdida de tiempo.

Solo una de las siete historias de vida.

Para ella,

a ver si la puedo conjurar.

Por Rodrigo Pérez

 

Nota: tiene todavía varios errores de redacción.

 

 

Un segundo intento

 

 

Capítulo I

El Encuentro

Noche del 24 de Diciembre de 1685 D, Azeroth.

P

or los oscuros pasillos de la biblioteca, pisos de piedra y estantes de madera de caoba, repleto de restos de pergaminos y libros empolvados se paseaba una silueta de mediana estatura con una vela en su mano izquierda. El hombre, pues su espalda era ancha, estaba cubierto por una capucha negra, veía más bien sus pisadas que el camino que recorría. Sus botas de cuero marrones, adornadas con hebillas de oro, hacían notar sobre su posición social, solo un hombre muy rico podía costearse esas botas. Vagando por los pasillos, entre los libros que una vez se prohibieron, es más, entrar a la biblioteca sin el permiso de la más alta autoridad eclesiástica era motivo de un largo juicio que terminaría en la orca. Muchos son los que han tratado de recuperar los fragmentos del libro sin nombre, pero ninguno ha sobrevivido.

Pero esa no era su misión esa noche. Sin embargo pensar en las palabras que estaban escritas en esos libros y pergaminos hacían titubear al hombre. Historias sobre grandes héroes de la antigüedad, alhijes, eran sin duda algo mas que un simple mortal, sobre pasados gloriosos, guerras contra seres mitológicos, contra dioses, documentos sobre las cinco edades anteriores, todos almacenados en este gigantesco complejo.

En un papel en su mano, se alcanzaba a leer: “Autorizado por su santidad Ángelus Mare”, mas abajo otro papel superpuesto, con mapas de los corredores y una equis marcada con tinta roja y un trozo de lacre trizado. Mientras caminaba, un bostezo.

-Caminas de manera silenciosa con la autorización de su santidad pero no te preocupas de taparte la boca- se oyó la voz de una mujer.

-Hecarias, tan mordaz como siempre- dijo el hombre encapuchado.

-Tanto tiempo mi hermano en armas, tienes miedo aún con una excelente copia de la autorización del papa.-

-Las historias de este lugar… - hace una pausa, pues una vez más bosteza, esta vez con más etiqueta.

-Ven conmigo Arunne, la misa de noche buena te atrasó ¿No es así? Conversaremos en otro lugar, la entrada es por aquí- ambos caminan en fila pues los angostos pasillos no permiten que dos caminen por el pasillo de manera cómoda.

A la luz, la mujer poco podía verse, Arunne, todavía no se había quitado la capucha. Su cautela excedía su etiqueta.

La mujer susurra- pensé que ibas avenir con guardias de escolta, después de todo nadie vaga por aquí sin un ejercito- se arregla elegantemente sus cabellos castaños, ahora visibles por la luz de la vela.

-Preferí entrar a escondidas, todos están borrachos por noche buena, el documento es tan solo una manera de evitar problemas futuros- hace un pausa, pone su mano derecha bajo su barbilla, y dice –Lo que me gustaría saber es donde está…-

-Con nosotros, mi hermano en armas, no tienes nada de que preocuparte, ahora, lo que esta en esta biblioteca son simplemente, fuentes para un historiador.- interrumpe la mujer. Al darse vuelta se pudieron notar, a la tenue luz de la vela, sus rasgos delicados, su nariz puntiaguda y su frente lisa, su cuellos estaba cubierto con un pañuelo verde, lo único de prenda que podía vislumbrarse bajo un abrigo grueso de tela blanca. Hizo una mueca al recibir el calor de la llama en su cara.

Como los pasillos son largos ella pudo notar la flama desde lejos, pensó Arunne.

Caminaron, por unos cincuenta metros hasta llegar a un estante vacío. Arriba, sobre el estante había una placa de bronce que tenia grabadas letras arcaicas, pero que ambos sabían que decía: “Sexta edad, historia independiente del los reinos unificados de Azeroth, los siete cetros y coronas” rápidamente la mujer toma el estante y lo corre, fácilmente, dejando al descubierto unas escaleras de piedra. Ella nunca miro atrás. Arunne en cambio siempre vigilante buscando un posible intruso a parte ellos. Ambos entran y cierran el estante, y corren un cerrojo de metal para dejarlo fijo.

Bajaron unos metros y luego…

-¡¿Para que rayos tengo yo que arriesgar mi pellejo en este lugar de muerte por un libro que ustedes ya tomaron?!- Grito Arunne al rostro de su compañera. Sin dejarle tiempo para responder, -¡Respóndeme Hecarias!-

Se retrasó mucho Sir Arunne, señor de las tierras bajas de Azeroth, pueblos de Aristaiz y castillo de Grebas. Pensamos que se había retrasado por la misa de navidad, preferí hacerlo yo misma. Además no quería importunarle.

Arunne se calmó rápidamente, ante su bella voz. Además su explicación tenía sentido, la única razón por la que debía tomar el libro era por que era el noble y el permiso falso le otorgaba mayor credibilidad. Pero al ser noble estaba obligado a asistir a la misa de noche buena en la Catedral de Nuestro Señor Salvador.

-Lo lamento, pero no me llames Sir, ese título tiene tanto valor como el tuyo, embajadora.- una breve pausa -Ja!-

-Tienes toda la razón- respondió Hecarias.

Ahora los pasillos eran de piedra, pero lo bastante altos como para sentirse cómodo, de vez en cuando había inscripciones en la piedra que podían mantener entretenido el viaje, algunas en diferentes idiomas, la lengua antigua, inglés, español, alemán, latín, griego, y jeroglíficos egipcios también. Muchos años han pasado por estos corredores. Más adelante la vela ya no hizo falta, pues los pasadizos estaban iluminados por antorchas. Ahora se podía vislumbrar el complejo aparato de pasadizos, es más, una inscripción sobre el umbral del pasadizo decía: “Library”.

Hecarias, la embajadora del reino de Teutonia a los pueblos del sur de Ahlian, esos parajes poco explorados y conquistados recientemente por lo teutones. Se había desempeñado más como cronista más que como embajadora, pues los generales le prohibieron interactuar con los nativos. Cambiando su labor a la de reportarle a su majestad Otón de Teutonia, el Gran conquistador. Las labores de sus fuerzas.

Arunne en cambio, era un noble, de un par de pueblos al este de Azeroth, tenía más fama que sus tierras, pues esos pueblos no eran mas que eso, pueblos, no mas de cincuenta familias, pero el comercio de grano, debido a su enorme capital de dudosa procedencia que invirtió en los pueblos, el comercio de aceites ha pagado sus botas, y por supuesto, su castillo, es mas bien una empalizada.

Cada vez las paredes de piedra se hacían más nuevas, y las elecciones de camino eran más, pero Hecarias sabía como llegar. Muchas placas por las paredes, “House of Comerce”, “Royal Armory”, “Cathedral of Azeroth” etc… tenían todo Azeroth etiquetado.

-Mi amiga, pues no has envejecido ni un poco, veo que mi dinero ha sido bien invertido-

-Espera un poco que esto es lo más aburrido del trayecto.-

Ambos viejos amigos caminaron por variados corredores, cruzando la enorme ciudad bajo tierra. Hasta llegar a unas puertas de bronce de cuatro metros de alto, cuidado por dos guardias.

Estos guardias, armados con espadas cortas para maniobrar por los corredores, con unas pocas placas que cubrían su pecho y su brazo izquierdo junto con un broquel. Ambos sentados en bancos de madera. Somnolientos, pero en sus puestos.

La puerta era antiquísima, por lo menos cuatro mil años, pero estaba pulida, ni una sola marca de oxidación. Grabada sobre esa puerta, con bisagras a ambos lados, dos ancianos luchando, uno con una espada y escudo y el otro solo con sus manos. A la izquierda y derecha respectivamente. Pero el de la rececha tenia un aura divina, como ondas que emanaban de él, de hecho si se le analiza cuidadosamente los bordes de la figura no estaban totalmente delineados. El fondo de esta obra eran solo las nubes. Los soldados al verlos a los dos, se pusieron de pie.

Arunne, había soñado siempre con este momento, entrar a ese salón, era hacer o que ninguna mortal de la segunda edad podía hacer, ver y hablar con el padre de todos los dioses, Frakard, quien había luchado con Azer, el primer alhije. Él era el salvador de la humanidad, fue quien encabezó una revuelta contra los dioses, en la primera edad en los albores del tiempo, y liberó a la humanidad de sus garras. En este salón había estado la esencia del dios, prisionera para toda a eternidad, al menos eso se pensaba. Esa esencia tenía forma y era custodiada como un prisionero más, según los textos, ya prohibidos pro su carácter herético por la religión actual.

Si bien para muchos esos eran cuentos de niños para los cuatro presentes esos no eran cuentos de niños, esta era su mesa redonda o su santo grial. Algo que comprobaba que un credo antiquísimo podía ser verdad. Seria el equivalente a la religión católica de encontrar un arbusto en llamas.

-Como te atrasaste no podremos hacer la visita turística- dijo calmadamente Hecarias.

Arunne estaba desilusionadísimo.

-Que eres crédulo, si tan solo era una broma, jamás pudiste entender mis bromas- Sonrió ella –¡Guaridas!-

Las puertas se abrieron, dejando ver un salón hermoso. Pero solo eran ruinas de lo que fue hace ya mucho tiempo. El gran salón de zafiro, lapislázuli, y mármol. En el centro un fuego de un metro de alto sobre un trípode. Las paredes de mármol con detalles de lapislázuli no se encontraban, pero podían leerse igual. Llenos de la antigua escritura de las tierras Azeroth, los pilares de mármol de seis metros de alto se elevaban hasta el cielo. Antiguo hogar del dios. El radio del lugar era de unos veinte metros, con dos corredores, uno junto al fuego y el otro entre las paredes de mármol con enormes placas de bronce, con tal vez las palabras más sabias que un hombre podría toparse.

Aún así, era una prisión, aunque lujosa, las pesadas puertas lo delataban.

Circularon ellos por el círculo central, hasta que atravesaron el fuego, y vieron un pequeño espacio vacío.

Una pequeña placa de plata, nueva pues estaba en ingles. Rezaba “Here lies the Azer, father of Azeroth”. Arunne podía ver su reflejo en la plata, sus cabellos castaños y ondulados, su nariz aguileña. Sonrió.

Arunne estaba emocionadísimo, había visitado la ciudad de Azeroth muchas veces, pero nunca había tenido el tiempo de bajar a los subterráneos, pues tenía una máscara que cuidar. Arunne el noble, no Arunne, el general de Sarmat.

-Aquí estaba el taburete de plata y la urna de Frakard ¿Cierto?-

-Tú sabes más que yo sobre esto, no tienes por que restregarme tu conocimiento-

Arunne sonríe. Y Hecarias prosigue.

-Para mi son ruinas, pero el sentido que tienen me parece hermoso, de los detalles no me preocuparé, solo se que este es histórico centro de Azeroth y de una creencia que murió. Prefiero la luchar por la libertad que por la historia-

Arunne cambia su sonrisa por descontento. Hecarias los sabe, ha soltado al león. Pues Arunne no es de los que cambian con el contar de los años.

-¿Acaso la historia no es libertad? ¿Sabes cuanta gente murió por esto? Es nuestro pasado, sobre todo tú que aun tienes un nombre antiguo, “señora de la guerra”, muy certero si me preguntas. Esta fue la libertad de elección de nuestros antepasados, de luchar por eliminar a los dioses de nuestras vidas. Ahora tú vas a cumplir la misma tarea y no te preocupa que lo hayan hecho antes. Ni que este contenedor, pues no es un cuarto, ni menos ruinas, sea la clave para encerrar al dios de nuevo.

-Yo no creo en eso-

-Touché, pero yo si, estas ante la gran cámara de contención de la antigüedad, la prisión del mismísimo dios Frakard, del cual solo los alhijes tenían conocimiento para proteger al pueblo…- es interrumpido

-Para mi eso no es libertad. Debían saber a lo que se enfrentaban, y elegir creer o no creer. Aún así no creo, pero la libertad esta en mi elección.-

-¿Muy cierto, pero te imaginas que problema subiera causado?-

-Muchos, si, pero era lo correcto- Hecarias no le daba mucha importancia al asunto. Por el contrario, para Arunne, esto era su vida.

-No discutiré más, llegamos a un punto muerto- lo que si, es mi decisión creer esto, si bien piensas. Pues sé que lo piensas, es una perdida de tiempo. Para mi el pasado es lo que me determina, y sobre los que lucharon para hacer este salón. Podemos aprender mucho sobre ellos. Más aún si cumpliste mi encargo-

Hecarias asiente, sabía que los espasmos de defender la cultura y la historia de Arunne son temporales. Muchos años conviviendo en las tiendas de campaña y junto al fuego han hecho que se conozcan el uno al otro, a ambos les encantaba discutir y sabían que las cosas terminaban siempre bien. Dialogo sano.

Arunne se saca el abrigo, y deja ver sus ropas de noble, azules, y bellamente adornadas con plata y oro, con el símbolo de la monarquía teutona, la cruz negra sobre un fondo blanco. La que muchas veces Arunne había pisoteado y quemado en el pasado. Pero había que mantener la máscara. Por mas que le doliese. No pasaba un día en que el antiguo general se aborreciese por usarla. Pero siempre se decía, “es para un bien mayor, causa de todo Azeroth, la libertad”.

-Estamos muy atrasados para eso- dijo al ver sacarse el abrigo –Además, ¿no es este un lugar sagrado?, un muerto y un dios.-

-Graciosa- dijo en tono muy sarcástico. Risa por ambas partes, un solo beso en la mejilla de parte de Hecarias y un:

-Te extrañé- dijeron ambos al unísono. Una simple sonrisa.

Ambos se fueron, los guardias cerraron las puertas y siguieron caminando.

Arunne solo pudo decir una cosa.

-Odio las misas de nochebuena-

 

* * *

¿Un Libro sin Nombre? Domingo, Jun 10 2007 

Mapa de Azeroth

Hace mucho tiempo que desee publicarla, ahora más que nada, buscando aprobación de mis congéneres humanos, voy a estar periódicamente descargándome con este tipo de literatura.

Pero antes de comenzar debo hacer una contextualización breve (espero). La cosa es simple, el proyecto es complejo, largo y muy ambicioso. La Saga, de siete libros, titulada “El libro sin nombre” comprende la historia Universal de un mundo que es paralelo al nuestro, incluso anterior. En donde los dioses caminaban por la tierra y hacían de las suyas sin pensar en las consecuencias o si herían o no. Hasta que un hombre se reveló, llamado Azer, el cual lideró la gran “Guerra contra los Dioses”, título del primer libro, este hombre se llamo asi mismo Alhije (Al-JI-YE), que vendría significar, como líder una mezcla cmpleja entre líder-voluntad-elegido.

El primer alhije, fundo entonces una descendencia, de siete hijos, que lucharon valientemente en la guerra (todos menos el menos, que nunca luchó , por su corta edad. ¿Derrotar a los dioses? Ja!, claro, deben recordar que yo hago una diferencia entre Dios, y los dioses, el primero el origen del mundo, el cual no niego su existencia, puede que haya muerto en una explosión, pero me da lo mismo. Los segundos son los creados por la voluntad humana, en donde se juega con el concepto de padre-hijo, de quien crea a quien, y de como sobreviven en conjunto, los dioses y los creadores. Bueno, ese balance cósmico es quebrado por la voluntad de los hombres. Quienes ganan la guerra no creyendo en ellos, y anulando su existencia. Y se crean dos mundos, el nuestro - el real y el de Oth, el del libro, el cual debe ser la prisión de los dioses, pues estos no podían morir, as que unos se van a poblar nuestro mundo mientras que los otros se sacrifican para proteger al resto.

Azer muere, pero antes entra en un trance místico el cual lo sumerge en el suceso mas importante del universo, escribir en prosa y de marera muy enigmática, la historia de lo que sucederá y de como serán las siguientes 6 edades de Oth. El libro, sin título pues murió antes de siquiera nombrarlo, es la metáfora. Sobre el poder de aquello que no tiene nombre, a lo que mas le tememos o respetamos u las dos, como Dios, por ejemplo. El libro profetizaba 7 edades, 7 alhijes e cada edad, 7 arribos de extraños, y que sus hijos tendrían 7 hijos más y estos se dividirían en 49 naciones.

Su hijo menor, Azer, al igual que su padre, hereda la tierra, y sus hijos, se van enojados por su decisión, y estos fundan 6 ciudades que se oponen entre si por un único gobierno. Poniéndole fin a la primera edad. Uno de los hijos de Azer (estos obedecen a los conceptos de: el Viajero, el Guardián, el Diplomático, el Erudito, El Soldado y el Jinete), el Sabio, crea la mas grande institución, El alhije, en donde, un selecto grupo de hombres escogidos solo por métodos secretos cuya finalidad, es proteger al resto de los humanos de los dioses, y su influencia, es decir, se jerarquiza entre los que saben de los dioses y los que no saben. Controlando a la población, por medio de guerras entre las ciudades (que ahora son 49 y más), la influencia de los dioses (que son 7).

Por 10.000 años estos alhijes asistieron a gobernantes convirtiéndose en grandes guerreros, diplomáticos, exploradores, estrategas y eruditos, hasta que un dia, un dios que se suponía había caído (El de la luz y … oscuridad), regresa tras un enorme y elaborado plan. Los dioses liberados, pactan con el segundo Alhije y le prometen abandonar Oth a cambio de no volver nunca más. Pero nunca dijo que sus seguidores no regresarían, ni la gente que creyera en los siete dioses.

La gracia, y según yo, mejor escena es que cuando el dios-padre, Frakard, el primer dios llega a nuestro mundo, sus primeras palabras son: “Abraham yo soy tu dios”.

Sin embargo, Oth entró en un periodo de Gloria y opulencia, el tercer alhije había llegado a la par con el segundo, y conquistado todo, unido bajo un solo cetro y corona. pero con problemas de decadencia en cuanto a los alhijes, ya no se les necesitaba.

La cuarta edad representó la invasión de Frakard en forma de dioses de varias cultura del mundo antiguo y medioevo, egipcios, romanos, griegos, ingleses, franceses. Y dos órdenes religiosas, que serian la que ostentarían el poder, Templarios y teutones. Que atravesarían el portal separados por enormes periodos de tiempo, acabando con todo. No había quien los protegiera, sin embargo, el cuarto alhije salva a unos pocos y funda las bases para una organización secreta.

En la quinta edad es la conquista del mundo por la orden de los teutones,instalando el catolicismo como la única religión. solo un hombre se le opuso,ocacionando un golpe de estado en la primera ciudad, Azeroth. Sin embargo este hombre, como alhije, murió, pero encontró un bebe, asegurando que era un alhije. Y que fundaría las bases para la sexta edad. Y luego la séptima, en donde la gloria y la felicidad estarán.

Lo que les presento es el sexto libro, titulado “El libro sin Nombre”, de la saga de 7 libros “El Libro sin Nombre”, es el pilar angular de toda esta fantasía, para la que hay que tener claro solo una cosa. Mi alma reside en estas paginas, hay un poco de mi y de ustedes, en cada personaje, y por supuesto, en las ciudades, que afín de cuentas son las que le dan la continuidad al libro.

Así es señores, Teutonia, como se a deformado la Orden teutónica ostenta todo el poder, no reconociendo a ninguna entidad ni nación mas que ella, haciendo de todos, teutones. Olbigando a otrora Oth, luego Azeroth (tercera edad), y ahora Teutonia. a creer.

Cosas que deben saber, En Azeroth, no hay sol, el dios de la luz y la oscuridad (Ismer) se ha ido. En el norte hay nieve a montones, el alimento es escaso, y solo cultivable en invernaderos de vidrio. El sur, esta lleno de arena, dos de la ciudades del interior se han perdido (solo queda LordAeron, antes Enchrol), y su gente muerta o dispersa cuando los dioses escaparon, como maldición antes de irse. Por otro lado el Este es un lugar de selvas espesas y tierras fértiles.